Agricultura en suelos cubiertos por bosques

Escribe: Pilar Camero Berríos.

El desarrollo de la agricultura en la Amazonía es un reto para la gestión de nuestro territorio ya que el Estado está obligado a conservar y aprovechar de manera sostenible el patrimonio forestal; pero también a promover y regular la actividad agropecuaria, que en la Amazonía puede llevar en algunos casos a la pérdida de bosques o su coexistencia a través de sistemas agroforestales.

Pero, ¿cómo desarrollar una agricultura responsable en la Amazonía?, ¿cómo decidir dónde coexiste la agricultura con el bosque y dónde la primera implicará deforestación de áreas?

Si bien es racional esperar que estas respuestas sean brindadas por la normativa o por su aplicación, acompañada de procesos de planificación, de ordenamiento y de gestión territorial, como de análisis técnicos (análisis de clasificación de suelos), es lamentable afirmar que no existe una orientación certera al respecto.

Nuestra normativa agraria y de acceso a la propiedad rural para desarrollo agropecuario no es clara (es abundante, inconexa e incluso contradictoria) y su aplicación es deficitaria tanto por autoridades como usuarios, ya sea por desconocimiento, porque es interpretada de manera discrecional (incluso se aplican normas derogadas) o porque la autoridad no cuenta con recursos para cumplir y hacer cumplir la ley. La situación se complica si además advertimos que el país de manera general, y la Amazonía para este caso, carecen de instrumentos de ordenamiento territorial (salvo algunas provincias) donde se identifiquen áreas para la agricultura.

Sin reglas claras, y en ausencia de una autoridad que garantice el cumplimiento de la ley, el resultado es una agricultura amazónica mayoritariamente informal e incluso ilegal, que ocupa desordenadamente el territorio y que impacta de manera negativa en nuestro patrimonio natural incrementando la deforestación y degradación ambiental.

Frente a esta problemática toca tomar medidas para dar coherencia a nuestra legislación y su aplicación, dotar a las autoridades de competencias y recursos para su actuación, además de innovar con un sistema de inserción económica de la agricultura con incentivos y reglas de fomento como de mercado que apoyen su adecuado desarrollo.

Columna Amazonía y Buen Gobierno publicada en Diario Uno el viernes 14 de agosto de 2015.