Brasil y su operador: BNDES

Escribe: César Gamboa Balbín.

El 4 de noviembre, Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR) participó en el Fórum de Diálogo: Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y sociedad civil. Una experiencia errática pero que es una puerta de discusión y obtención de información. El objetivo de este espacio es cambiar uno de los bancos con mayores fondos en la América Latina, gracias al empuje de la política exterior brasilera.

Brasil aún se resiste a ser vigilado por su rol como líder regional. Bajo la iniciativa de la integración regional, se impulsó que esta sea simétrica, donde todos los países y sus pueblos establezcan comunicación con Brasil. Cuando, junto a otras organizaciones de la región, empezamos a conversar con BNDES, un banco nacional de desarrollo, hubo complicaciones pues su estructura y mandato original no estaban adecuados a la política exterior brasilera. Esto podría pasarle la factura con los diversos casos de corrupción que vienen reportándose.

Con el liderazgo de las organizaciones brasileras (IBASE, Conectas, ISA, INESC, IR, Ecoa), han pasado más de dos años de diálogo, presentación de críticas y propuestas en diversos temas de gobernanza corporativa y defensa de derechos. Los cambios han sido pocos e insuficientes pero, al final, medibles que permiten profundizar en una hoja de ruta de incidencia.

Lo primero fue plantear mejoras en la transparencia de la información sobre el ciclo de inversiones del BNDES en la región. En 2013, 14 organizaciones de la sociedad civil brasilera presentaron una propuesta de política en transparencia, del cual el Banco solo recogió algunas apuestas, como mejorar su portal de transparencia, fortalecer sus recursos humanos y desclasificar la información.

Ahora el banco parece embarcarse en homologar estándares socioambientales y mejorar la gestión ambiental de sus inversiones en el exterior (análisis de riesgo socioambiental, acompañamiento del proyecto, reforzar su Oidoría). Los casos de Tipnis, Belo Monte, entre otros, han hecho que el banco aprenda, a la mala, de la necesidad de una evaluación socioambiental más robusta donde se precise la decisión política de la integración, de las inversiones públicas y privadas en la región. Esperemos que no sea una promesa más.

Columna Amazonía y Buen Gobierno publicada en Diario Uno, el martes 10 de noviembre de 2015.