La deforestación y el cambio de uso del suelo en la Amazonía peruana

Escribe: Octavio Galván Gildemeister (columnista invitado).

La Amazonía peruana provee diferentes bienes y servicios al país, algunos para su comercialización en el mercado y otros con fines de subsistencia, que sustentan ciertas actividades económicas. De estas, la agricultura y la ganadería están relacionadas con la deforestación de los bosques amazónicos.

Estas actividades económicas se dan bajo tres modalidades: 1) mediante el establecimiento (ilegal) de cultivos o pastos en tierras para producción forestal o en tierras de protección; 2) mediante el establecimiento de cultivos o pastos en tierras aptas para cultivos anuales, para cultivos permanentes o para pastos, sin autorización del Estado (y por tanto, ilegal) y; 3) mediante el establecimiento de cultivos o pastos en tierras aptas para cultivos anuales, para cultivos permanentes o para pastos, con autorización del Estado (y por tanto, legal). Esta última modalidad de deforestación se conoce con el término cambio de uso; el cual constituye la opción que ofrece el Estado a la multitud de agricultores, amazónicos y procedentes de la sierra y la costa, que aspiran a vivir en la Amazonía.

Es importante señalar que, extraoficialmente, se conoce que la deforestación ocurre, principal y lamentablemente, bajo las dos primeras modalidades, es decir, de manera ilegal.

Las sucesivas leyes forestales y de fauna silvestre (desde 1975) han establecido que el uso del bosque para establecer cultivos y pastos debe ocurrir de manera legal y técnica; bajo el control del Estado. Seguramente, se asumió que la población rural amazónica iba a aceptar el régimen. Sin embargo, esto no ha ocurrido y los bosques amazónicos están siendo deforestados por pequeños agricultores, que actúan ilegalmente porque desconocen las normas o son indiferentes a ellas.

No es lógico creer que el desconocimiento de las normas pertinentes sea la única causa de la deforestación, pues esta es un fenómeno muy complejo, pero sí está claro que no le vendría mal al país que la sociedad y el Estado concerten mejor para generar un marco normativo que satisfaga a las partes involucradas.

Columna Amazonía y Buen Gobierno publicada en Diario Uno el miércoles 19 de agosto de 2015.