¿Existe el milagro peruano?

Escribe: César Gamboa Balbín.

A raíz de la Reunión Anual de Gobernadores del Banco Mundial (BM) y Fondo Monetario Internacional (FMI), se articuló una agenda crítica y propositiva hacia donde debe orientarse la reforma del mercado internacional y el camino a seguir por las economías extractivistas como la peruana.

Tras siete años después de la mayor crisis económica internacional del nuevo milenio (se olvida el papel de estas instituciones, del sector privado y de los gobiernos), resulta irónico que la agenda del BM y FMI fuese vender el caso peruano, su “éxito económico”, como planeado por ellos. Pero la crítica y las contradicciones del modelo son tan evidentes, tanto así que el FMI redujo nuestra expectativa de crecimiento a 2.4% para 2015, ¡plop! Tampoco creía en el milagro peruano.

En paralelo, un evento alternativo y una demostración pública por la sociedad civil peruana y regional reunieron entre 2500 y 3500 personas, respectivamente. Allí se marcaron mensajes claros hacia donde debemos ir: diversificación productiva, fortalecer la institucionalidad ambiental, respetar los derechos indígenas, laborales y de diversos sectores, y una mayor inversión en la gestión (con inversión pública y/o privada sostenible y equitativa). Los momentos más cercanos de diálogo entre la sociedad civil organizada y funcionarios fueron la reunión con el presidente Kim (BM) y la directora Lagarde (FMI) –Civil Society Townhall– y la sesión de los directores ejecutivos del BM, donde Máxima Acuña presentó su caso, cuya respuesta institucional no fue del todo coherente. Parece que estos bancos aún no entienden cómo relacionarse con la sociedad civil ni acercarse a la realidad de los países. Hacen esfuerzos pero no comprenden que quienes generan demanda no solo son el sector privado o los gobiernos, también los ciudadanos.

Al finalizar el evento alternativo, el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, fue claro: si hubo un crecimiento económico en Perú, se debió a que estuvo preparado, pero sobre todo a la decisión de otros: al crecimiento económico chino y a la oferta extractivista del país. Pero no hicimos nada para invertir los beneficios en capital humano. Ahora nos tocan los platos rotos y seguiremos así si nuestra clase política no toma conciencia de ello.

Columna Amazonía y Buen Gobierno publicada en Diario Uno el miércoles 21 de octubre de 2015.