¿Qué nos deja París?

Escribe: Gianfranco Ciccia.

El 12 de diciembre finalizaron cuatro intensos años de negociaciones en materia climática con la firma del primer acuerdo global –“jurídicamente vinculante”– en materia ambiental. No es perfecto, pero representa el consenso entre las partes miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

La participación de la sociedad civil ha sido fundamental en la formulación y el avance de la agenda climática a lo largo de estos años. Laurent Fabius, presidente de la COP21, resaltó a inicios de la cumbre la importancia de la participación efectiva de la sociedad civil. Esto se reflejó en algunos de los principales temas incluidos en el acuerdo.

Durante las últimas dos semanas, los riesgos de finalizar las negociaciones sin un acuerdo y repetir fracasos como el de Copenhague eran factibles. En esa lógica, la sociedad civil planteó la priorización de mecanismos de seguimiento, transparencia y rendición de cuentas. Por ello, el reconocimiento explícito y extensivo de los derechos humanos se volvió no negociable. Finalmente, fueron incorporados en el preámbulo.

La otra herramienta que se impulsó fueron las Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés). Si bien existió un consenso en que esta herramienta no era la mejor, por ser voluntaria y no ofrecer claridad para una comparación objetiva de los avances por país, muchas de las organizaciones participantes, desde hace varios meses atrás, presentaron propuestas de seguimiento y participación.

La aparición del Foro de Vulnerabilidad Climática, liderado por Filipinas y Tuvalú, posicionó la meta del 1,5°C entre los pasillos de Le Bourget. A través de la campaña de la sociedad civil #1.5tostayalive (“1,5°C para sobrevivir”) se logró que varias delegaciones, incluida la peruana, firmaran compromisos públicos para luchar por contribuciones que nos mantengan por debajo del 1,5°C. Finalmente, la mención de “esfuerzos” para limitar la temperatura a 1,5°C no se concretiza, y existe la posibilidad de que se diluya el compromiso.

El resultado final: un acuerdo global y vinculante. Con batallas perdidas, pero con un documento que nos permite contar con una hoja de ruta y una meta por defender.

Columna Amazonía y Buen Gobierno publicada en Diario Uno el miércoles 16 de diciembre de 2015.