Las falsas paradojas en las industrias extractivas

¿La llamada “tramitología” es un obstáculo para las inversiones? ¿Reducir los estándares asegurará que las compañías mineras y petroleras cumplan con sus obligaciones ambientales? En la opinión de César Gamboa, director ejecutivo de Derecho Ambiente y Recursos Naturales (DAR) y recientemente nombrado representante alterno de la sociedad civil en la Comisión Global de la Iniciativa para la Transparencia en Industrias Extractivas (EITI, por sus siglas en inglés), se trata de falsas paradojas.

Sobre la “tramitología”, menciona que es innegable que existe desorden en el conjunto de requerimientos y regulaciones ambientales, que incluso dilatan los procesos de certificación ambiental y por lo tanto el inicio de las operaciones. Pero se trata de un desorden que tiene su origen en el modelo de crecimiento rápido y desordenado del país en los últimos 25 años, que ha superpuesto regulación ambiental sectorializada con medidas de incentivo a las inversiones.

En ese sentido, la solución no sólo debe apuntar a eliminar las leyes existentes. Esa opción llevaría regresar al escenario anterior de precariedad normativa de cada sector, retroceder en los avances realizados y desproteger el medio ambiente. Debe buscarse, por el contrario, fortalecer las instituciones que cumplen el propósito de concentrar las funciones; por ejemplo el recientemente creado SENACE, encargado de la certificación ambiental de los grandes proyectos de inversión.

También se sostiene que los estándares de calidad ambiental actualmente vigentes son excesivamente elevados, lo que impide a las compañías cumplirlos. Sobre esta premisa, se propone bajar la valla para que todas las empresas puedan pasarla y de este modo evitar desincentivar las inversiones. Sin embargo, precisamente los estándares han sido colocados para ello. “Los estándares no desincentivan todas las inversiones, sino aquellas que no se adecúan al escenario al que el país pretende ingresar”. El modelo extractivista de crecimiento económico desarrollado en el Perú en estos últimos 25 años se ha agotado, acentuando la presión sobre los recursos naturales y propiciando la emergencia de conflictos sociales”.

Es necesario un cambio, no solo en la matriz productiva, sino que conduzca también a establecer las condiciones que permitan un desarrollo sostenible con un enfoque que privilegie el respeto de los derechos de los ciudadanos. Del mismo modo, la solución pasa por el fortalecimiento institucional. Las agencias estatales involucradas deben contar con un presupuesto, capacidad técnica y recursos humanos que les permitan cumplir con su función dentro de los plazos establecidos.

El estándar ambiental en el EITI

En el marco de la reunión mundial de la iniciativa EITI en Lima (del 22 al 24 de febrero), que ha logrado transparentar los pagos hechos por las industrias extractivas en el caso peruano, se planteará la incorporación de un estándar ambiental que exija a las empresas transparentar el cumplimiento de sus compromisos ambientales. Sin embargo, se algunos sectores han señalado que se corre el riesgo de que la inclusión este nuevo estándar propicie el retiro de las empresas de la iniciativa.

Pero en la opinión de Gamboa el EITI necesita ser más ambicioso en lo ambiental. Desastres ambientales como ocurrido en el golfo de México por British Petroleum, o los recientes derrames de Petroperú en la amazonia peruana, son un indicador de la fragilidad de los compromisos ambientales y la debilidad de las exigencias. Es necesario en ese sentido proponer un estándar ambicioso y posicionar a la transparencia como un instrumento para mejorar la gestión de los recursos naturales.