Retos del Gasoducto Sur Peruano

En mayo, el proyecto del Gasoducto Sur Peruano (GSP) inició su construcción con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado en 2011, cuando Kuntur era concesionario del proyecto. Sin embargo, al cambiarse de operador, el MINEM autorizó a la nueva empresa, Gasoducto Sur Peruano S.A., la utilización de ese EIA a través del Oficio N° 2376-2014-MEM/AAE (del 11/11/14). Actualmente, se ha presentado una modificación a dicho EIA, afectando solo los ramales (y no el EIA de la matriz del GSP), el cual aún no está aprobado. Si bien, utilizar un EIA aprobado a otro operador y con una licencia social de hace 4 años –sin actualizar los cambios socio-ambientales de la zona– es criticable, el desafío del proyecto es cumplir con los compromisos socio-ambientales asumidos y mejorar el diálogo con la población local, sobre todo, al prometerse constantemente, al sur del país, energía a costos razonables.

GASODUCTO SUR ANDINO. FOTO: DIFUSION LUGAR: CUSCO

GASODUCTO SUR ANDINO.
FOTO: DIFUSION
LUGAR: CUSCO

Es importante promover el desarrollo de la parte amazónica de este proyecto con una visión integral y un enfoque de cuenca, aunando al cumplimiento de compromisos del EIA las acciones de responsabilidad social que deberá realizar la empresa. Lamentablemente, la ausencia del Estado en esas zonas ha generado que no se fortalezcan estrategias de desarrollo integral –donde las empresas acompañarían las políticas del Estado– el mismo que carece de una visión de desarrollo sostenible y de comunicación clara con las poblaciones locales.

La vigilancia y monitoreo del proyecto, como la realizada nacional e internacionalmente al Proyecto Camisea, es urgente no solo porque se encuentra en una zona de alta diversidad bilógica y cultural, sino también porque se superpone al ANP “Reserva Comunal Machiguenga”.
Por ello, fortalecer los órganos de coordinación intersectorial como lo fue el Grupo Técnico de Coordinación Interinstitucional Camisea (GTCI Camisea), además de mejorar el seguimiento del Estado a los procesos de diálogo y negociación que se realizan con los pueblos indígenas es fundamental. Escuchar la voz de los pueblos y trabajar juntos a partir de sus experiencias y necesidades son los retos para una visión de cuenca que el Estado y las empresas deberían asumir en beneficio de la buena gobernanza en el sur peruano.