El gas de Camisea ha sido considerado como la gran oportunidad para que el Perú pueda satisfacer su demanda energética con sus propios recursos a largo plazo, sin tener que depender de la importación de combustibles; es decir, como eje fundamental para lograr la independencia y seguridad energética del país e impulsar el proceso de trnsición hacia el uso de fuentes de energía limpia.
Sin embargo, una modificación a la Clausura Nº 5.11, de Seguridad Energética, del Contrato del Lote 88, lote que en primer término se dedicaría exclusivamente a extraer gas para el consumo interno, permitió su exportación, aún cuando no se tiene clara la cantidad de gas que nuestro país necesita para cubrir su demanda interna ni cuánto tiempo de abastecimiento real nos procurará este lote.
Ante esta situación surge la pregunta ¿Qué haremos frente a una probable escasez a futuro de recursos energéticos para los peruanos?
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