Preparando la Fase II de la DCI: ¿Cómo va el proyecto PNUD – DCI?

Foto: Asunta Santillán / DAR

El proyecto PNUD-DCI, denominado “Preparando el camino para la plena implementación de la fase de ‘transformación’ de la Declaración Conjunta de Intención – DCI” (en adelante el proyecto) es una pieza del rompecabezas que se quiere construir para cumplir con los requerimientos de la Declaración Conjunta de Intención-DCI conocido como la “Cooperación para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedente de la deforestación y degradación de los bosques y promover el desarrollo sostenible en Perú”

Anteriormente, DAR publicó cada uno de los acuerdos, detalles y avances que el equipo PNUD-DCI presentó en su segunda Sesión del Comité Consultivo[1] del proyecto. En esa misma línea, es pertinente profundizar sobre los puntos más significativos que se trataron en la reunión, así como generar algunas observaciones y propuestas en busca de mejorar los mecanismos de gobernanza del Proyecto.

Actualmente, el proyecto está trabajando en parte de los entregables de la Fase I, y en parte de la implementación de la Fase II de la DCI, debido a factores políticos y sociales, se están realizando constantes avances y cambios que permitan una mejor adaptación del proyecto a la zonas donde se desarrolla.

Fuente: MINAM

Avanzando en la Amazonía

El Consejo Consultivo del PNUD-DCI, en su última reunión, informó que se han dado avances en cuatro de los resultados del proyecto; sin embargo, aún se encuentran a mitad de camino para llegar a sus metas. Asimismo, los avances se han manejado en base a la estructura de gobernanza planteada por el Proyecto, donde se incluyen actores públicos y privados, así como a los diferentes niveles de gobierno.

Fuente: PNUD-DCI

La articulación entre los actores es necesaria e indispensable para que los objetivos trasciendan a las fases programadas, es decir, se institucionalice. En ese sentido, de acuerdo a los informes de PNUD es visible la promoción de la participación de las comunidades indígenas a través de sus organizaciones y de los Gobiernos Regionales. Según los detalles brindados por el PNUD, a pesar de que la elaboración de consensos fue un proceso complejo que tomó más tiempo del previsto, los aportes de los sectores correspondientes sirvieron para definir aspectos básicos como los indicadores, metas y medios de verificación asociados a los entregables de la Fase II de la DCI.

Sin embargo, respecto a la participación de la sociedad civil, es aún muy limitada, teniendo en cuenta que solo está establecida  para el Comité Consultivo, que estipula la participación de un representante y que hasta el momento ha tenido solo dos reuniones.

Sólo el Grupo REDD+ Perú[2] agrupa a veintisiete (27) miembros y dieciocho (18) observadores. Se debe tener en cuenta que el interés de las organizaciones de la sociedad civil es conocer más de cerca el proyecto, y aportar de acuerdo a sus experiencias y conocimientos para la adecuada evolución de cada componente. Si bien es cierto la participación de este sector no es una obligación, su presencia es fundamental para armar la estructura de la gobernanza.

Otro importante logro, como parte del Resultado N° 2, es el avance al 50% de la titulación de territorios indígenas en las regiones San Martín y Ucayali. A la vez, dentro de esta etapa se está realizando contratos de cesión en uso[3]. Esta etapa del proyecto es la que ha resultado más compleja, debido a que se ha realizado más espacios de diálogo con los pueblos indígenas, para lograr consensos, lo que generó una ampliación del tiempo planificado. La titulación de los territorios indígenas en la Amazonía es una tarea engorrosa, en la que además de requerir varios trámites para llegar al resultado final, se debe tener en cuenta aspectos culturales y ambientales que sean entendidos por todos los actores, para lograr su aprobación y tomar las decisiones finales. Las actividades también son post titulación, ya que es una necesidad hacer el seguimiento del respeto de estos títulos.

 

Cambios con expectativas

Inicialmente, el proyecto tenía como fecha de culminación el mes de diciembre del 2017, pero debido a que falta culminar con todos los resultados, se ha visto necesario la ampliación del plazo hasta el 30 de setiembre del 2018. Una de las principales causas del retraso de esta Fase se atribuye al cambio de gobierno. Cabe mencionar que el quinto componente aún está por definir, por lo que aún no se está trabajando sobre este.

Asimismo, existe la propuesta de transferir el financiamiento para el Resultado 1 al Programa Bosques. La razón para esta modificación, sería que el resultado de dicho componente es el Plan de Implementación de la Fase II de la DCI, documento que actualmente ya está en elaboración y se culminará este año con fondos propios del PNCB. Por ello, se busca que los recursos del componente 1 puedan financiar otras actividades del Programa Bosques en su rol de secretaría técnica para el diseño e implementación de la DCI.

Por otro lado, se señaló que se está dando una nueva figura: la cesión de uso para plantaciones agroforestales. Según diferentes estudios esta técnica proporciona una serie de beneficios[4] al bosque, por lo que resulta un cambio positivo dentro del proyecto, que tiene como objetivo la conservación y recuperación de los bosques. En la misma línea, para atender las demandas de zonificación y titulación, es necesario que se cuente con mejores imágenes satelitales, de esta manera mejorar la calidad de la información respecto a la magnitud de los territorios.

Comentarios finales

Es necesario impulsar la actualización de la información sobre todos los avances del proyecto dentro de su plataforma web, así como en las páginas de los gobiernos regionales que participan en la DCI, de esta manera las personas que están directamente relacionadas con las actividades de los diferentes proyectos, como la DCI, tengan acceso a la información.

En ese sentido cobra mayor importancia el Sistema de Información de las Salvaguardas (SIS), donde podría incluirse la información sobre los avances de cada uno de los proyectos que trabajan dentro del marco del enfoque REDD+. De esta manera, el panorama de todos los fondos voluntarios y los préstamos que trabajan para implementar REDD+ estarían mapeados en una sola plataforma. Esta es una razón más para continuar con el desarrollo del SIS, pues cada uno de los avances de la DCI también implica riesgos que deberían ser considerados por las Salvaguardas REDD+.


Notas al pie

[1] Visita el Mirador DCI N° 2 aquí

[2] El Grupo REDD+ Perú  está integrado por veintisiete miembros: AAF, AIDER, AMPA, CEDIA, CI, CIMA Cordillera Azul, DAR, EIA, EII, FONAM, IBC, MDA, NSP, SePeru, SNV, SPDA, SPDE, SERVINDI, Soluciones Prácticas, ONAMIAP, Proética, Pronaturaleza, Runa Foundation, UNALM, UCS, WWF, CANDELA; y dieciocho observadores: CIFOR, Centro URBES, PUCP, Rainforest Foundation UK, VCS, WCS. Tomado de: https://goo.gl/b4QDCz

[3] Cabe precisar que existen dos formas de cesión en uso: 1) para bosques residuales o remanentes, 2) para sistemas agroforestales. Los títulos otorgados por el Proyecto se darían bajo la primera forma. Asimismo, el artículo 66° de la Ley Forestal indica que: “para el acceso a los recursos forestales y de fauna silvestre en tierras de comunidades nativas y campesinas, sean tituladas, posesionadas o bajo cesión en uso, la comunidad solicita permiso de aprovechamiento a la autoridad regional forestal y de fauna silvestre.

[4] Los árboles con raíces profundas aumentan la disponibilidad de nutrientes a través de la fijación biológica, reciclaje de nutrientes desde las capas profundas hacia la superficie del suelo y acumulación de materia orgánica en el sueño. (Beer 1988: Rao et al 1998). Agroforestería en las Américas. Servicios ambientales de los sistemas agroforestales. Vol. 10 N° 37-28 2003